Olé

   Buenos Aires
   República    Argentina
 
Sábado 27 de octubre de 2001
EL PERSONAJE
Es el ejemplo Raúl Mezquiriz sufre una parálisis desde chico pero no se rinde. Tiene una página de Internet, en la que dedica un gran espacio a su máxima pasión: San Lorenzo.
Pablo Cavallero y Natalia Cosentino Reboredo
Quequey creó una página de Internet. No tendrá el marketing de Bill Gates ni el apoyo publicitario
de las grandes marcas, pero ya superó las 10.000 visitas. Además, recibe mensajes desde lugares
como Portugal, España, Alemania, Venezuela y México, entre otros. También es furor en distintos
puntos de la Argentina: Tierra del Fuego, Catamarca, Rosario, por nombrar algunos.
Quequey es fana del Ciclón. Su página web suele ser un punto de encuentro para los hinchas de
San Lorenzo y de los demás equipos. ¿Cómo? Sí, Quequey puede alardear de que logró aquello
que pocos: que hinchas de Boca o de River se rindieran ante sus encantos y simpaticen, aunque
sea un poquito, con el Cuervo.

¿Quién es Quequey? Es el apodo de Raúl Mezquiriz tiene 19 años y vive en Ayacucho, provincia de Buenos Aires.
Sufrió de ictericia cuando nació, pero los médicos no lo detectaron y la consecuencia fue una parálisis
en todo el cuerpo. Pero no claudicó. Luchador incansable, cultor del huevo, huevo, huevo, que tan bien representaron en el club Blas Giunta y hoy Pablo Michelini, con ayuda de su papá delineó quequey.com.ar, una página donde cuenta su vida, se comunica con la gente y, por supuesto, habla de su máxima pasión: San Lorenzo.

Aparte de los problemas de movilidad, a Quequey le costaba hacerse entender. Y un mundo se le abrió con la computadora. "Muchos creían que no entendía. Hasta que, un día, le pedí a mi mamá que me alcanzara una calculadora. Empecé a poner números y dijeron que podía escribir en un teclado.
Ahí compraron la primer compu", relata Quequey. Como su papá trabaja con Internet, le enseñó a diseñar una página, adonde virtió la historia de su vida, que ya venía escribiendo. Y ahí surgió quequey.com.ar, que ya recibió cuatro premios.

Claro, para un fana del Ciclón, sería un sacrilegio que en su página web no se haga referencia a San Lorenzo. Y Quequey cumple con la demanda de su religión. Porque allí se dedica a contar su historia como hincha y hasta puso un link con la
página oficial. ¿Hasta dónde llega su fanatismo? "Cuando salimos campeones del 95 iba a viajar a
Buenos Aires para ir en la caravana hasta Luján caminando. Pero me dio gripe y no pude ir.
Después le mandé una carta a Marcelo Tinelli contándole sobre mi discapacidad y él me envió una
foto autografiada", cuenta.

Néstor Pipo Gorosito, emblema de los hinchas del Ciclón, es también el ídolo de Quequey.
Se jacta de conocerlo bien. Tomémosle prueba: "Me acuerdo cuando jugaba con el Beto Acosta.
La gastaban juntos y metían golazos. Además, Pipo tiene dos hijos, pelo negro con rulos".
Muy bien diez, felicitado. No lo conoce. "Es mi sueño, me gustaría sacarme unas fotos con él".
Pero tiene un estrecha relación con el 10. ¿Cómo? "Por intermedio de un conocido me mandó una camiseta y el 16 de julio me saludó por teléfono. Cuando escuché su voz sentí que el corazón me explotaba", se emociona.

Tranquilo, Quequey, guardate las energías para cuando se te cumpla el otro sueño.
"Me encantaría ir a la cancha, ver la hinchada y estar junto a los jugadores, pero, como no tenemos
auto, no podemos ir. Igualmente sigo al equipo por radio, tele e Internet", confiesa.

Seguramente, en un futuro no muy lejano, el Bill Gates de las Pampas cumplirá con su anhelo. Si pudo atravesar dificultades tan grandes, esto, para Quequey debería ser más simple que hacer doble click...




TIENE LA PALABRA

Es un orgullo ser su ídolo
Néstor Gorosito

Tuve la suerte de hablar con Quequey por teléfono, a través de una gestión de su papá y, en una oportunidad, también le mandé mi camiseta a través de un conocido.

En ningún momento dudé en hacerlo, porque Quequey es un gran chico y se lo merece. Además, para cualquier persona es muy lindo tener este tipo de experiencias.
Y uno trata de ser lo mas solidario posible, porque tiene la obligación de ser agradecido con el cariño que le demuestra la gente y buscar la mejor manera de devolvérselo.
Es más, para mi es un orgullo que Quequey me tenga como su ídolo. Por sólo el hecho de saberlo se te cruzan un montón de cosas y de sensaciones muy lindas por la cabeza. Y conocer una historia como la suya te da fuerza para seguir adelante pese a las adversidades a las que uno se enfrenta.


A página principal
Subir