El Villano
- la revista de Villagüeb -
Opinión

La Internet de Quequey

A veces me siento delante de la pantalla y me cuesta diferenciar o mejor dicho, recordar, en qué Mundo estoy.
Si en el Real o en el Virtual.
El Ciberespacio, eso que definieron como lo que hay entre dos conexiones a Internet, se "activa" tan automáticamente que no llegas a notarlo. Parece como que se ha perdido ese ritual de "meterte en Internet".
Que te sientas y empiezas a leer y escribir como si tal cosa.

Como lo más natural del mundo. Has abierto la puerta que comunica tu pantalla y tu mente con el resto de la humanidad, pero tú te sigues creyendo en el Mundo Real. O por lo menos no pareces ser consciente de haber salido de él.

Puede que en realidad haya sido el Mundo Virtual el que haya terminado por invadir el Real y no al revés, como pretendían los fabricantes de portales. Que el hecho de que los amigos que hemos conocido virtualmente se hayan instalado en nuestras vidas, o de que la necesidad nos haya llevado a trasladar los problemas virtuales a la calle, nos termine por confundir o al menos distraer.

Pero lo cierto es que cuando te quieres dar cuenta te sientes agobiado. Abrumado por una sobredosis de correo que te recuerda que has ido "marcando para responder" un montón de mensajes que ni te acordabas de haberlos leído. Dedicas buena parte de tu tiempo a que no seamos sólo unos pocos privilegiados los que tengamos acceso a estas maravillas.

Tratas de convencer a los dos mundos de que esto no tiene sentido si no estamos todos y que con estos precios y calidades, Internet sólo forma parte de las vidas de los que nos podemos permitir el lujo no sólo de entrar, sino de permanecer en ella sin límite de tiempo. Te pasas la vida peleando contra los que quieren acabar con "esta Internet" y quienes los defienden.

Tratando de evitar leyes o regulaciones que impidan que esto siga fiel a los orígenes y objetivos para los que se creó: que cualquiera pudiera poner información en La Red, y que cualquiera pueda acceder a ella.

Y estás tan enfrascado en esos temas que ni te das cuenta de que poco a poco se te va olvidando cómo es esa Internet por la que estabas luchando...

Hasta que un comentario en la Taberna, un mensaje, un recuerdo... susurra la palabra mágica: "Quequey".

De Quequey ya he hablado muchas veces y no me cansaré nunca de hacerlo. Recientemente le han dado un nuevo premio y en la entrega junto a las mejores páginas de Argentina, su madre comentaba que "Internet cambió su vida, antes era él y la PC; ahora es él y el mundo. Y todavía hay gente que se pregunta para qué sirve Internet...", pero los que le conocemos sabemos que realmente "ahora somos nosotros y él". Quequey puede acceder al mundo, pero lo más importante es que el mundo puede llegar hasta Quequey.

Él es la prueba más real de que no nos hemos equivocado. Que en La Red podemos conseguirlo todo. Este chico argentino ha sido capaz de demostrárnoslo mientras nosotros nos aletargábamos o nos dormíamos en los laureles creyéndonos que las cosas salen solas o si no, no pueden ser. Creyéndonos que luchábamos por causas perdidas como si nos tuviera que bastar el haber luchado por ellas para limpiar nuestras conciencias.

Hoy, 24 de Noviembre de 2001 cumple 20 años. Y yo había pensado en escribirle este artículo como regalo muy personal de parte de todos los villanos, pero ahora me doy cuenta de que es él quien nos ha hecho el regalo de nuevo.

El mejor regalo que podemos esperar en la vida consistente en saber que podemos lograr aquello que nos propongamos. Sobre todo en Internet. Aquí todo es posible y ya no caben medias tintas ni dudas. Vamos a por esa Red por la que venimos luchando y en la que estamos disfrutando día a día, mensaje a mensaje y página a página. Nadie lo va a impedir.

Ahora, a ti que me estás leyendo te propongo un pequeño cambio en tu vida: Sepárate de la pantalla por unos instantes, relájate y vuelve a acercarte con una sonrisa en los labios...
¡Bienvenido a la Internet de Quequey!

Escrito por Colegota
(Antonio Montorio en el Mundo Real)

Hecho por villanos.net en Noviembre de 2001